El mercado reaccionó con euforia a la decisión de la calificadora Standard & Poor’s (S&P). En la apertura de la jornada en Nueva York, el riesgo país elaborado por el JP Morgan se desplomó un 9%, ubicándose en los 456 puntos básicos, tras haber cerrado ayer en las 503 unidades. 

Este retroceso es el reflejo directo de un rally alcista en los bonos soberanos argentinos.

La disparada de los activos locales se fundamenta en el reciente "upgrade" de S&P, que elevó la nota de la deuda a largo plazo en moneda extranjera de CCC+ a B-. La agencia justificó la mejora al citar el avance del programa de austeridad fiscal y la sostenida acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA).

Según el economista Fernando Marull, titular de FMyA, este movimiento validó el rumbo macroeconómico. “S&P era la calificadora más reacia y se convenció. 

La compra de reservas y el nuevo financiamiento para cubrir vencimientos en 2026 y 2027 fueron claves para descomprimir el escenario”, explicó Marull. Según el analista, este empujón de las calificadoras -tras el paso previo dado por Fitch- es vital para que el riesgo país busque el objetivo de los 450 puntos.